martes, abril 30, 2013

Psicologizar la contradicción, patologizar el conflicto.



“Lo que ocurre es que, en una sociedad caracterizada por psicologizar todas sus contradicciones y patologizar todos los conflictos, coincidiendo también con el retorno de planteamientos radicalmente biologicistas, alguno de ellos con claro tufillo eugenésico, no puede extrañar que exista la tentación recurrente de resucitar la visión del delincuente como enfermo y la violencia en general como patología, escamoteando su problemática de la realidad social en que se produce e intentando de nuevo reorientarla hacia la magia de los especialistas, lo que no contribuye mucho a su solución, pero sí a la estigmatización del colectivo de enfermos reales.
Por eso pienso que psiquiatría y medios de comunicación, pocas veces son conscientes de su responsabilidad a la hora de etiquetar tan alegremente a una persona o de medir sus consecuencias. Porque, como ha escrito Zola, es incuestionable el valor del lenguaje como forma de discriminación, de modo que los vocablos que tienen la función originaria de connotar solamente algunos aspectos del status de una persona, como el trabajo, la clase social, la etnia, el sexo, el color de la piel o el estado de salud, acaban siendo, precisamente, los vehículos a través de los cuales se construye la identidad social y psicológica de los individuos. Y así en nuestra sociedad actual, a partir de los calificativos que son atribuidos a ciertos inmigrantes, a las mujeres, a los homosexuales, a los discapacitados, etc., se promueven fácilmente actitudes y conductas de rechazo, marginación y, en una palabra, de estigmatización.”
Julián Espinosa. Estigma, enfermedad mental y medios de comunicación. Revista de la Asociación Madrileña de Rehabilitación Psicosocial. Nº 12. Año 5. 2001

martes, marzo 12, 2013

Vídeo, música y poema de amor #contraelestigma

Este vídeo, que incluyo abajo, comienza con una cita de un poema de Ángel González.

"Yo sé que existo porque tú me imaginas. Soy alto porque tú me crees alto, y limpio porque tú me miras con buenos ojos, con mirada limpia."*

En este poema de amor se resalta la influencia que tiene en cada uno de nosotros la mirada del otro1. La mirada del otro es la que en realidad nos hace como somos. Eso es, en mi opinión, de una importancia clave en el caso de las personas con enfermedad mental. Una mirada limpia hacia el trastorno mental, despojada de superstición y fatalismo, supondría un cambio esencial en las consecuencias del trastorno.Comenzar con un poema de amor como éste no es casual. Muchos reivindicamos la necesidad de introducir en nuestro ámbito de actuación un lenguaje cotidiano, un lenguaje realmente comunicador. Descuidar el lenguaje o circunscribirlo a lo clínico alimenta la construcción del estigma. Si hablamos de integración social, de integración laboral, el lenguaje médico ya no alcanza, no da más de sí para referirse a la realidad de las personas afectadas. Si nos referimos a integración social-laboral, debemos utilizar el lenguaje de la sociedad, perder en solemnidad para ganar en eficacia comunicadora. El lenguaje en torno a los trastornos mentales está a menudo medicalizado o lleno de superstición, repleto de palabras altisonantes y frías que deshumanizan el trastorno y a los afectados.
En el vídeo intervienen muchas personas relacionadas de una u otra manera con el mundo de la Salud Mental. Entre ellas, profesionales muy significados en sus áreas de intervención. Su presencia  simboliza también ese intento de humanización del problema. Estos profesionales no hablan aquí con términos técnicos, oscuros, gélidos, sino que hablan de amor, proyectos, soledad, esperanza, motivación o, mejor, de deseos y aspiraciones. Los participantes son personas muy comprometidas con su trabajo y con la lucha contra el estigma. Estos profesionales saben que son, cada uno de ellos, alguien que ayuda al otro, a los otros, y que a su vez, son ayudados por otros. Como dijo Arendth, esa ayuda supone un prodigio de lo humano, "...casi un milagro".
Las cifras de inserción laboral en empleos de calidad son cada vez más alentadoras. Aumentan los argumentos para combatir eficazmente el estigma. Pero los argumentos no bastan para combatirlo. Hay que interesar las emociones, expresarlas, sentirlas. En el vídeo, los participantes intercambian opiniones, datos, emociones. Quizá ese sea el objetivo:  intercambiar emociones como se intercambian palabras. También conversan las emociones. Eso significa conversar, vivir en compañía.  La canción "Poco más menos", del músico y compositor Jorge Carrascosa, cierra el vídeo. Es también una conversación musicada, armónica, con alguien que es poco más o menos tú; poco más o menos, yo.
Después de los títulos, una imagen final evocadora: las butacas vacías del teatro...




 

Muerte en el olvido.  Áspero Mundo, 1956. Ángel González.
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita...


 
1*La mirada del otro

martes, marzo 05, 2013

Sobre el artículo de La Razón titulado "Elogio del Manicomio"

Señor,
La extensión y esfuerzo intelectual de su escrito puede ser suficiente para describir una incursión por la banda de, pongamos por caso, Jesús Navas; también para redactar dos tuits insultantes contra alguna persona; también para colgar un comentario incendiario en el foro del Marca. Pero no le alcanza a usted para abordar un tema tan delicado y complejo como el que propone en este “Elogio del Manicomio”.
Tampoco es un ejercicio de prudencia, en mi opinión, titular “Elogio del Manicomio” una nota de tan sólo unas cuantas frases, no siempre rectas y ordenadas. Por utilizar sus términos, escribe usted “en caliente” y, quiero suponer, con prisa.
Y no parece exento su estilo, además, de alguna pretensión y vanidad, pues el altisonante “Elogio….” parece anunciar un texto meditado, argumentado, intelectualmente solvente. Resulta, en consecuencia, título engañoso. Y lo que es peor, título doloroso para miles de personas.
Busque información. Existe mucha en Internet que está firmada por personas cultas y que saben escribir. Hágalo por afán de aprender. El lector medio español podrá sobrevivir en adelante sin conocer sus poco fundadas opiniones. Para que usted me entienda: haga como Jordan al baloncesto, sopese su regreso al futbol y quédese allí, donde la insuficiencia puede pasar inadvertida.
Le ruego también que no se haga usted aconsejar ni reconducir por su colega Francisco Pérez Abellán, que anteayer escribía “Crimen del enfermo”, donde sostenía con argumentos aparentemente muy sesudos lo mismo que usted defiende. El problema es que los argumentos de su colega, me temo que él mismo, se han quedado viejos (usa idénticos argumentos que otro colega suyo andaluz, Antonio Burgos, esgrimía, en artículo que conservo, hace más de ¡¡¡¡¡¡quince años!!!!!). Me refiero, por supuesto, a esa vejez de las ideas y la sensibilidad que asalta a personas de todas las edades.
Me informan ahora que La Razón no se hace responsable de su Opinión. Ofrece sus disculpas a través de Twitter. Confío en que la empresa no se haga responsable de su continuidad. Vuelva al fútbol. Los domingos.

miércoles, febrero 20, 2013

FEAFES, en su revista Encuentros, valora la utilización de #contraelestigma en Twitter.



En el nº3 del año 2012, la revista Encuentros, de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y  Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) , incluye un interesante reportaje sobre Nuevas formas de luchar #contraelestigma, título que recoge el hashtag (Twitter) de la campaña de sensibilización YO TAMBIEN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA, campaña que forma parte del Proyecto Chamberlin.

En el reportaje se incluye información sobre destacadas acciones contra el estigma que se están realizando en Internet por diferentes instituciones.  Entre ellas, las campañas "Libera tu mente" (2011) y "Pensamos en positivo", de la Asociación guipuzcoana AGIFES; Obertament, (2012), constituida por los principales agentes sociales del sector de la salud mental en Cataluña,  que unen esfuerzos y objetivos para acabar con el estigma; el blog "Liberando palabras", asociación ANASAPS (Asociación Navarra para la Salud Mental); y la campaña de sensibilización de la Asociación canaria AFES, con su cartel "Mi enfermedad mental tiene tratamiento. ¿Tu prejuicio tiene cura?" (en la imagen).  Asimismo se incluye información sobre las iniciativa de la propia Confederación, "La primera etiqueta", y la reciente "Sabiamente, libera tus prejuicios", de FEAFES Galicia junto a Solidarios Anónimos.

Sobre el Proyecto Chamberlin y su cómic de sensibilización "Una historia sobre Luis" (2009), se escribe en el reportaje: "Una Historia sobre Luis" explica en un cómic las distintas fases de la esquizofrenia , y las distintas intervenciones que se corresponden a  cada una de ellas. de este modo, se permite no solo conocer mejor las características de este trastorno, sino también empatizar mejor con las personas que lo tienen". (...) "esta campaña tiene, ante todo, una fuerte presencia en Internet con una completa página web; la producción de distintos materiales audiovisuales (entrevistas, cortometrajes, incluso canciones); así como perfiles muy activos en Facebook con el nombre de YO TAMBIÉN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA, y en Twitter, donde han apostado por el lema #contraelestigma, el cual ha sido compartido como manifiesto común por numerosas organizaciones a favor de la salud mental."

lunes, febrero 04, 2013

Historias que contar



"Yo no creo que mi historia sea algo fabuloso: sólo es mi historia. No necesariamente será verdad para todos, pero es otra historia, diferente a las que por lo general se les ofrece a las personas con diagnóstico de esquizofrenia, y es por eso que creo que es importante contarla. Cuando estuve enferma me dieron sólo una versión de la esquizofrenia. Dijeron que estaba enferma, que era congénito, que duraría toda la vida y que yo simplemente debía aprender a vivir con ello. No sentí que se ajustase a mí. Tampoco fue una explicación que me diera valor, fuerza y esperanza en el momento en que más lo necesitaba. No era una historia que hiciera bien, y en mi caso ni siquiera fue verdadera. pero fue la única que me dieron. Después de mi recuperación estudié psicología. Mis estudios me han enseñado que, además de mi historia personal, privada, hay también muchas otras historias que contarle a la gente que recibe un diagnóstico de esquizofrenia.  También a aquellos que trabajan y viven con estas personas. Es por eso que quiero contra algo más, algo mío.  (...) La vida es vasta, complicada e intrincada, y no existe una solución única. Las soluciones únicas son para las matemáticas, no se adaptan a la realidad. Por tanto, ninguna de estas historias es la única gran "Verdad Universal". Pero todas ellas son verdad."

Arnhild Lauveng
El país de los bosques de hierro.Mi regreso de la esquizofrenia.
(Ed. Puente al Norte)

 
Más sobre Arnhild Lauveng: Historias de cambio
Imagen: detalle del cartel de la campaña de sensibilización YO TAMBIEN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA
 
 
 
 
 


 

viernes, diciembre 21, 2012

Felicidad y los círculos viciosos (I)


2013 es un umbral y el tiempo un territorio donde vivimos.
Como el espacio y los otros –los demás-, el tiempo también nos conforma, nos esculpe, cincela.
Mi primo, y él lo sabe bien, está hecho también de tiempo, de horas, de minutos, de segundos; no es su reloj quién le da noticia del tiempo transcurrido, sino su cabeza, lo que piensa y siente. Su particular reloj también está en su rostro cuando por las mañanas se mira al espejo y por unos instantes observa su cara como la de un extraño.
“Estoy hecho un chaval”, se dice entonces mi primo.
Sabe que se engaña, luego no se engaña;  es un juego más de los que construye para ir tirando en estos tiempos de masacre; también juega mi primo cuando me envía su tarjeta de Navidad y me desea felicidad para el próximo año. Sabe bien que ni él ni yo seremos felices, sea lo que sea eso que llaman la felicidad. Encubre mi primo, al menos por unos instantes, su indignación, que es en él una noble sublevación de la propia dignidad, del propio valor.
Su preocupación es la mía, que traza sobre la nieve círculos viciosos.
Por eso yo también le deseo a él, y a todos, un magnífico año.
 
 

viernes, noviembre 23, 2012

Rehabilitación integradora

Rehabilitación integradora*, Antonio Colodrón.
En la foto, Antonio Colodrón durante su intervención en la entrega del Premio Jaime Albert Solana al Proyecto REdES (2004). Audio de un fragmento de la intervención en:  
 

 


"Rehabiltación" es un término oscuro como la psiquiatría misma; como psicosis; como esquizofrenia; como cuanto se relaciona con la patología mental, por su complejidad y alcance, por la propia naturaleza del hombre enfermo, por los múltiples procederes comprometidos en la restitución de la salud, por las discrepancias en torno a conceptualizar y evaluar lo patológico, lo disfuncional, la discapacidad.
Acá y allá se habla de rehabilitación. Lo hacen quienes trabajan en la comunidad y en unidades hospitalarias; lo hacen los propios discapacitados y sus familias. Y los políticos, que poco entienden, sobre todo. Se habla, se habla, se habla…
Pero rehabilitación exige algo más que palabras. Exige un cambio de actitud de cuantos la practican, de cuantos la apoyan y de cuantos debieran beneficiarse de ella. Un cambio de actitud que ha de iniciarse viendo la rehabilitación como tarea ordenada a reducir la dependencia del sistema de salud una vez transcurridas las etapas clínicas donde las terapéuticas agotaron su virtualidad reductora de síntomas. Ver la rehabilitación como quehacer muy individualizado atento a impulsar la confianza en sí mismo, la autonomía, la libertad y para ello, facilitar el empleo. Un quehacer que implica desarrollar habilidades para vivir y trabajar que es tanto como promover recursos debidos en la comunidad. Un quehacer libertador: "Sólo el trabajo os hará libres". Incidir, pues, coherentemente, en sujeto y medio, desde diagnósticos nada psiquiátricos sino desde otros establecidos sobre la relación entre habilidades del sujeto y necesidades comunitarias. Desatender el doble frente explica la pequeñez de los logros.
Hubo un tiempo en que denuncié apasionadamente, con los modestos medios a mi
alcance, la discutible opinión de mantener los servicios rehabilitadores dependientes de Sanidad. Entendía y entiendo, que crear puestos de trabajo para discapacitados psíquicos excede las competencias sanitarias. Pero, ¿cómo romper la esclavitud de la rutina?.
Entrenar en habilidades sociales no es rehabilitación; si acaso una parte minúscula de
ella. Rehabilitación decapitada, un punto falaz pues conoce de la inoperancia del propio discurso. Si malamente enriquece lo que queda, sabe bien de su ineficacia para
desarrollar las potencialidades de un hombre. Tejer alfombras, hacer tortillas, leer la
prensa o dar los buenos días no abren espacios en el mundo laboral. El trabajo ha de
tener un sentido; de lo contrario, agotadas las prestaciones, otra vez solitud, indefensión, nuevas dependencias.
No extraña que los actuales procederes rehabilitadores (?) se acepten mal. Sin integración en una textura social normalizada, el ingente paso dado por los neurolépticos no se rentabiliza. La puerta giratoria, al final, vuelve a girar.
Hoy he visitado un centro de "rehabilitación socio-laboral". Como siempre, en medio de la hojarasca del camino, cabe ver crecer algunas flores.

* Colodrón, Antonio. La Gaceta del C.R.L. "Nueva Vida", nº 13. Julio 2001

ORDEN DE ACTUACIONES*

"A menudo el cometido del psiquiatra se funde con el del trabajador social y parece llegado el momento de establecer un orden de actuaciones. La esquizofrenia es un drama continuado, pero, cuando desciende el telón de sus fases activas, la actitud del psiquiatra oscila entre dos posiciones extremas; la de quienes piensan, y tal era la opinión de Kraepelin, que establecido el deterioro, la tarea del psiquiatra pasa a un segundo plano, y la de quienes, más acordes con la filosofía de la calidad de vida y la protección médica del individuo "desde la cuna al sepulcro", abogan por el papel preeminente de los médicos es una amplia red de instituciones de apoyo y seguimiento de los pacientes destinada a mantenerlos amparados por la sanidad.
En nada beneficia a los enfermos adjudicar al psiquiatra papeles tan amplios. Me consta la mala prensa de unas actitudes clínicas que tienden a tratar lo que es tratable y a relegar en otros servicios y en otros profesionales funciones que no competen al médico; me consta, pues, la impopularidad de esto que escribo. Una impopularidad nacida al socaire de ciertos sectores de la psiquiatría y amparada en el clamor de numerosos profesionales paramédicos que, erróneamente, se sienten amenazados cuando sólo beneficios lograrían de un proceso clarificador. Nada como la indefinición presiona de modo tan sofocante; se mantiene un resignado silencio que teme desencadenar el enardecimiento de la incomprensión. Los médicos generales, habitualmente, no se cuestionan la conducta a seguir con el paciente que tras un proceso activo permanece con unas secuelas; concluyen su tarea donde la deben concluir, a pesar de la marginación a que conduce la discapacidad y el desajuste que el paciente genera en el grupo familiar. Contrariamente, el psiquiatra, escrupuloso y pusilánime, blanco de la crítica que suscita el peso social de la locura, asume una función perpetua de maternaje, ajena a su tarea de reconocer el hecho psíquico patológico y proponer y consumar un plan terapéutico que, por supuesto, ha de incluir la asistencia a un centro de rehabilitación laboral o a un centro de día pero que ha de concluir, cuanto antes, a la reinserción laboral con un salario que genere autonomía. Frente a esa línea, la contraria aboga por la organización de amplios departamentos psiquiátrico-sociales, extrahospitalarios, en los que los equipos multidisciplinarios (médicos, enfermeras, psicólogos, asistentes sociales) y aun diversas fuerzas vivas de la comunidad (maestros, sacerdotes, representantes de la ley, etc) permitan un entramado de asistencia médica y pseudorreinserción sociolaboral."
*Colodrón, Antonio. La condición esquizofrénica. Fundación archivos de Neurobiología. Editorial Triacastela. pag.268