miércoles, febrero 25, 2015

Realidad y mundo propios



Borges: (Serio) Pero ¿usted no cree, Sabato, que el cielo y el infierno son invenciones verbales?

Sabato. Creo que son realidades, aunque eso no quiere decir que sean realidades tan candorosas como las que se les enseñan a los chicos en las iglesias. Las pesadillas, las visiones de los locos que “se ponen fuera de si” (fíjese qué significativa es esa antigua expresión), las visiones de los poetas son realidades, no son amontonamientos de palabras. Los que veían pasar a Dante por las calles de Ravena, silencioso y flaco, comentaban en voz baja, con una especie de sagrado recelo: “Ahí va el que estuvo en el infierno”. Yo creo que Dante vio, como todo gran poeta, con terrorífica nitidez, lo que el común de las gentes apenas entrevé. Lo que el hombre común borrosamente alcanza a ver en esa pequeña muerte transitoria que es el sueño.

Borges: (Que lo ha escuchado con apacible incredulidad) Yo estoy cómodo pensando que el cielo y el infierno son hipérboles. (…) Pienso que ningún acto mío es merecedor de ser premiado o castigado eternamente.

Sabato: El infierno puede existir eternamente sin que usted sea castigado eternamente.

Borges: Recuerdo algo cuando estuve con los mormones en Utah. Uno de los teólogos que conversaban conmigo había llegado a la conclusión de que en el cielo uno seguía evolucionando y que posiblemente al cabo de siglos de siglos le fuera concedido el don de ser Dios y crear un mundo propio, con su zoología, botánica y sobre todo estética y ética. Y esa es la posibilidad última para los mormones.

Sabato: (Sonriendo con ironía) A ellos, que son buenos negociantes, algo así como poner un negocio por su cuenta, ¿no?

Borges: Pero es una linda idea. (Su mirada se pierde.) Crear un mundo propio…

Diálogos de Borges y Sabato. Compilados por Orlando Barone. Emecé Editores, 1976

sábado, enero 31, 2015

Lo natural es lo acostumbrado

" Hay varias voces superpuestas: la de Borges, la de Sabato y la mía, Porque la conversación se ha animado mucho y ellos se divierten. No se quien repite la palabra "realidad" y luego se oye la voz de Borges:

Borges:
—Pero si todo es realidad. Es absurdo suponer que un subsecretario es más real que un sueño… Y además, el subsecretario cesa tan rápidamente… (Risa). Yo he dicho  tantas veces que habría que saber si el Universo pertenece a la literatura realista o a la fantástica.
Sabato:
— A la fantástica, qué duda cabe. ¿Hay algo más fantástico que un universo? ¿Hay algo más fantástico que un hombre con dos ojos en la frente en lugar de uno solo?
Borges:
—A mí, de chico, me llamaba la atención que los recién nacidos no se asustasen de las señoras. Porque venir de pronto a un mundo donde hay gente con una cabeza, dos ojos y una boca es algo que debiera causarles espanto. (Risas.) Esto prueba la estupidez de los chicos, que ni siquiera se asustan del Universo, cuando deberían estar aterrados.
Sabato:
—Es que se habitúan, y muy pronto. Probablemente ese espanto lo sientan en los primeros meses, cuando no lo pueden expresar. Después se acostumbran. Lo natural es lo acostumbrado. Un hombre con cabeza de perro nos asustaría mucho, no tenga dudas. Y sin embargo, ¿qué tiene filosóficamente de malo con respecto a una cabeza de hombre? (…)

Diálogos de Borges y Sabato. Compilados Por Orlando Barone. Emecé Editores, 1976.

miércoles, diciembre 03, 2014

El bazar árabe

"Ocio como soledad, como aislamiento, como exclusión dentro de identidades pequeñas, pobres y reducidas. Negocio como proceso de intercambio entre personas, afectivo y material.
Hace muchas años visité un taller de rehabilitación para pacientes dentro de un hospital psiquiátrico. Los pacientes producían objetos de terracota y los mandaban a unas tiendas de la ciudad. La ciudad en que se encontraba el hospital era constantemente visitada por los turistas, que querían comprar los objetos de terracota, que son una artesanía muy renombrada de aquella ciudad. Pregunté a uno de los pacientes cómo le iba el negocio: ¿vendían muchos de sus objetos de terracota? La respuesta fue simple y clara:
“No vendemos ni uno” “¿Y por qué?”, le pregunté yo. “Porque los turistas no son tontos y compran artesanía de buena calidad en las tiendas y la nuestra es fea”.
Volví dos años después y me explicaron que ahora los pacientes ya no trabajan en el hospital porque tenían una tienda propia de artesanía en la ciudad. Fui a visitarlos con mucho entusiasmo.
Otra vez hice mi pregunta sobre si vendían mucho o poco. El mismo señor de hace dos años me contestó: “No vendemos nada”. “¿Y por qué?” Los turistas miran y siguen adelante para otras tiendas que venden artesanía de mejor calidad que la nuestra”. Yo puse una cara triste, pero el señor se dio cuenta y me dijo: “Ahora sí que estamos contentos, ahora es muy diferente que antes”. “Yo no veo mucha diferencia”. El señor me dijo con voz clara y alegre: “Mire, hace dos años yo era un psicótico que hacía terracota fea. Ahora yo soy el dueño de una tienda de artesanía de esta ciudad, psicótico todavía, y el business (así dijo) anda muy mal, como muchos otros en este país. Somos comerciantes en dificultades”.
Este señor tenía muy clara la diferencia entre ser psicótico excluido o ser psicótico incluido, o sea, gozar del derecho de ser un ciudadano antes que un enfermo. Lo que él ganaba era la posibilidad de estar sentado en el bazar árabe, psicótico, pobre, pero ciudadano. Había ganado identidades adicionales y ya no era el dueño de una sola identidad"
Benedetto Saraceno. La ciudadanía como forma de tolerancia. Sociedad civil, salud mental y psiquiatría.  atopos.es/

lunes, junio 30, 2014

Una cosa es el tiempo que hace y otra el clima.


 Una cosa es el tiempo que hace y otra el clima.
Si está lloviendo o si le clavas a un compañero de clase la aguja del compás en el hombro una y otra vez, hasta que el babi de algodón blanco parece un papel secante, eso es el tiempo.
Pero si vives en un lugar donde llueve a menudo, o si tus sentidos fallan, se alteran y te obligan a alejarte, a sospechar y a tener miedo de las personas más allegadas, eso es el clima. Estas son las cosas que aprendimos en el colegio.
Tengo una enfermedad, un mal con forma de serpiente y ruido de serpiente. Cada vez que aprendo algo nuevo, ella lo aprende también.
A enfermedades como el VIH o el cáncer o el pie de atleta no puedes enseñarles nada. Cuando Ashley Stoner se estaba muriendo de meningitis, es posible que él supiera que se estaba muriendo, pero su meningitis no lo sabía. La meningitis no sabe nada. Mi enfermedad, sin embargo, sabe todo lo que yo sé. Era difícil de entender, pero en cuanto lo comprendí, mi enfermedad también lo comprendió.
Éstas son las cosas que aprendimos”.

Nathan Filer. La luna no está. Traducción de Catalina Martínez. Alianza Editorial, 2014. 

jueves, marzo 27, 2014

La Asociación Cultura Social incluye al Proyecto Chamberlin entre las ciberacciones de concienciación social influyentes de la Red


A través de su blog, esta asociación destaca el ciberactivismo de   organizaciones como Greenpeace, la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la Exclusión Social, Change.org, lahoradelplaneta.org y la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER).
 
“Nos interesa la incidencia social on y off line con Influencers por su alcance, pero por  también por su liderazgo ético”. Así comienza el post del blog Cultura Social, cuyo editor de contenidos es el gestor cultural y antropólogo Celso Loureiro, titulado “Incidencia y ciberactivismo de ONG con personas influyentes.”. Pero, ¿qué significa ser influyente en la Red?  Según Juan Merodio*, experto en marketing digital y redes sociales, los  influencers son alguien que por su repercusión en determinados canales, ya sean online u offline, es capaz de generar opiniones, tendencias, corrientes e influencia en los demás.
Las ONGs  -sigue diciendo el artículo de Cultura Social- están obligadas a maximizar su impacto social a favor de causas de interés general. Para que este mensaje hacia el logro de progreso social o cambio social transformador sea excelente y lo más auténtico, entendemos que debería tener ciertos atributos:
  • enriquezca y aporte a la inteligencia colectiva;
  • invite a salir de la zona de confort y nos enseñe a comprender: el Sur, los otros, otras latitudes;
  • ayuden a que ocurran cosas para el interés general;
  • sean un buen ejemplo de injerencia humanitaria;
  • mejorarán el capital personal y el capital social;
  • ayudan a romper el aislamiento e invisibilidad social;
  • para el logro de un impacto cualificado, es indispensable contar con la coherencia, consistencia, continuidad y contenidos genuinos;
  • aborda la implicación por pedagogía social, socialización de los retos y gestionando contenidos digitales con gran capacidad de impacto y conversión, gamificación y co-creación.”
A fin de visualizar diferentes mensajes y opciones de ciberactivismo o ciberacciones de ONGs, sugerimos el visionado de los siguientes vídeos, donde se muestras distintas movilizaciones de influencers para causas humanamente complejas:

Hora del Planeta 2014 Adena WWF :

 

Telemaratón Pro enfermedades raras 2014


 
 
 
 

 


 

 





 
 

 
 

viernes, marzo 21, 2014

El Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida”*, entre las cinco entidades españolas que participan en el proyecto piloto “Empleo con Apoyo y TIC”, de la Fundación Once.

En los últimos años, el  Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” ha desarrollado, en el marco de sus talleres de trabajo, la fórmula de empleo con apoyo on-line para determinados perfiles. Esta nueva forma de entender el apoyo en el empleo puede aportar considerables ventajas al trabajador en su puesto de trabajo. La transmisión de archivos, el chat, la videoconferencia, son las herramientas esenciales en que se basa este tipo de apoyo en el trabajo. Siguiendo esta innovadora línea de trabajo, desde octubre de 2012 el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” participa en el Proyecto ECATIC, que se ha desarrollado durante el año 2013 y continúa en 2014. La ejecución técnica del proyecto corre a cargo de la empresa Technosite.
 

Las TIC (Tecnologías de la Información y el Conocimiento) proporcionan nuevas formas de empleo y nuevas formas de realizar esos empleos, especialmente útiles para personas con discapacidad. También proporcionan nuevas formas de seguimiento en el empleo y nuevas posibilidades para desarrollar un efectivo apoyo en el empleo. En los últimos años, el  Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” ha desarrollado, en el marco de sus talleres de trabajo, la fórmula de empleo con apoyo on-line para determinados perfiles. Esta nueva forma de entender el apoyo en el empleo puede aportar considerables ventajas al trabajador en su puesto de trabajo. La transmisión de archivos, el chat, la videoconferencia, son las herramientas esenciales en que se basa este tipo de apoyo en el trabajo. Gracias a estas herramientas, el trabajador puede recibir apoyo tanto técnicamente –gracias a la transmisión de archivos, por ejemplo- como ser acompañado y asesorado a la hora de resolver sus dificultades en el puesto. Este apoyo on-line que se desarrolla en el CRL “Nueva Vida” pretende que la persona afronte su trabajo en las mejores condiciones de adaptación y aumente su grado de autonomía laboral de forma progresiva, hasta el punto de que ese apoyo ya no sea necesario. Este apoyo supone en sí mismo, para el profesional,  una forma de seguimiento on line de gran eficacia, pero siempre supeditada a un periódico seguimiento presencial. De igual forma, la figura del Preparador Virtual no circunscribe su relación con el trabajador a la comunicación a través de la Red. Al contrario, Preparador y trabajador  inician su colaboración de forma presencial y, también de este modo, aquel adiestra a este en el manejo de las aplicaciones que van a utilizarse durante el período de apoyo on line.  Igualmente de forma presencial, preparador y trabajador realizarán, de forma previa al apoyo propiamente dicho,  las prácticas que fueran necesarias para el adecuado manejo de las herramientas de comunicación.
Siguiendo esta innovadora línea de trabajo, desde octubre de 2012 el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” participa en el proyecto ECATIC, que se ha desarrollado durante el año 2013 y continúa en 2014. Este proyecto es una iniciativa de Fundación ONCE, responsable de su financiación; la ejecución técnica corre a cargo de la empresa Technosite, que pertenece al grupo empresarial de la Fundación ONCE (Fundosa), creado en 1989 con la misión de generar empleo para personas con discapacidad. Este proyecto ECATIC (Empleo con Apoyo y TIC) está diseñando una aplicación específica para tabletas y smartphone que tiene como objetivo ser una herramienta de apoyo en el empleo para personas con discapacidad y alcanzar así una incorporación laboral mejor y más eficiente. Después de unas sesiones informativas, el proyecto piloto se inició con la participación de cinco entidades españolas: En discapacidad intelectual, Fundación Síndrome de Down de Madrid: Proyecto Stela; en discapacidad auditiva, Asociaciones Catalanas de Padres y Personas Sordas (ACAPPS), que pertenece a la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS); en parálisis cerebral,  Asociación para el Tratamiento de Personas con Parálisis Cerebral y Patologías Afines (ASTRAPACE), de la Confederación Española de Federaciones y Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral y Afines (ASPACE); en Trastornos del espectro autista, APTACAN, que pertenece a la FESPAU (Federación Española de Autismo); y finalmente, en Trastornos Mentales Graves, el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” (Asociación Psiquiatría y Vida). A cada una de estas entidades se les facilitaron  dispositivos Ipad con la aplicación instalada para recoger los requerimientos de diferentes usuarios con discapacidad y llevar acabó una evaluación de la herramienta. Después de esta evaluación, las entidades devolvieron sus impresiones a la empresa Technosite, que seguirá desarrollando la aplicación a partir de ellas y otros datos adicionales aportados por las entidades participantes. Actualmente, se está realizando la elaboración de un plan de continuidad que permita la  dinamización y difusión de esta aplicación específica para el empleo con apoyo.
 
 
@matiasduvalier
 

 

martes, marzo 04, 2014

La ficción falsificada


 
El teólogo del siglo XVII Emanuel Swedenborg* creía que el mundo de los muertos era igual al mundo de los vivos, pero más vívido, con más formas y colores; también ese mundo venidero tendría más luz. Al parecer, la realidad del mundo en que vivimos  se nos presenta en penumbra, sombría, y nos ofrece un breve y estrecho pasillo por el que caminamos a ciegas, alargando ambos brazos hacia adelante para palpar los obstáculos y no tropezar. No somos meros receptores de lo que llamamos realidad, sino que nuestro cerebro reconstruye a duras penas los estímulos externos y nos ofrece alguna noticia de lo que hay y ocurre afuera. En cierto sentido, nuestro cerebro crea la realidad.
Para caminar por este mundo turbio, desde el comienzo de los tiempos el hombre se ha provisto de una herramienta que ha contribuido a su supervivencia y evolución*: la ficción, en muy diversos usos.  El hombre crea la ficción de forma parecida a como crea la realidad, y aquella penetra de tal forma en esta que ambas conviven, se mezclan,  y son materiales esenciales de los que estamos hechos.  Todas las culturas humanas que son o han sido, han dispuesto de utensilios para sobrellevar la vida y han dispuesto, entre ellos, de historias contadas, de historias de ficción; y es que la ficción es un medio que el hombre utiliza para comprender el mundo, para explicarse lo que ve y lo que le rodea; también para explicarse lo que sucede y poder siquiera concebir el enigmático discurrir del tiempo, que es, aún más que el espacio, el lugar donde vivimos.
Nuestro interés por la ficción comienza cuando somos niños y permanece durante toda la vida. Conciliamos mejor el sueño mecidos por el rumor de una historia que alguien nos cuenta. Pero no nos basta con el relato de una sucesión caprichosa de acontecimientos: una buena historia de ficción guarda una relación armónica con lo posible. La ficción, para erigirse como tal, tiene una deuda con la realidad. No todo lo que se nos viene a la cabeza es ficción. La historia contada es otro camino que se despliega con sus eslabones vinculados, entrelazados, donde unos nos llevan a los otros, donde el anterior sugiere al que le sigue. Esa sugerencia, sin embargo, no anticipa la acción, sino que puede proponer lo inesperado; la sorpresa será también una estimulante consecuencia dentro del hilo de la historia contada. La historia contada no solo es oral o textual; hay una historia de ficción que jugamos a descubrir en cada rostro, en cada imagen, en cada escena cotidiana. Vemos a un hombre correr y deseamos saber por qué corre; aventuramos posibilidades, interpretamos a partir de modelos y representaciones que guardamos en nuestra memoria, elaboramos hipótesis, anticipamos lo que está por venir. Gracias al lenguaje somos viajeros en el tiempo; el tiempo verbal, el futuro, el condicional, supone un paseo, una visita a lo que nos espera o podría esperarnos. La ficción es también un viaje y una indagación que nos induce a la suspensión de la incredulidad, una suerte de entrega voluntaria a la fascinación. Gracias a la ficción sabemos y adquirimos un aprendizaje esencial: la experiencia de ser otros y habitar y ver desde el lugar y el tiempo de los otros; así pudimos ser pirata en la mar, amante bilingüe, Ignatius J. Reilly, Jean Valjean.
Nuestro ya complicado acceso a lo que llamamos realidad se ve aún más comprometido por la falsificación, que es una práctica hoy muy extendida por los medios de comunicación pero que ha existido siempre. En el siglo XXI  la televisión y la red nos ofrecen una realidad falsificada. Su falsedad estriba en que no se nos advierte del engaño cuando consumimos determinados productos. Podemos tomar por reales imágenes virales que no son sino falsificaciones realizadas con programas de retoque. Son los llamados fakes, falsificaciones. Se acabó el tiempo de estar seguros de lo que vemos. La falsificación puede no ser solo un engaño más o menos zafio; también desde ella se puede crear y propiciar la reflexión y la crítica. A lo largo de la historia, la falsificación ha propiciado un debate en profundidad sobre el acto creativo, el arte y la autoría artística. Elmyr de Hory, famoso falsificador de la pintura, se defendía de las acusaciones: “Soy víctima de las costumbres y las leyes del mundo de la pintura. ¿El verdadero escándalo no es acaso el propio mercado? Al igual que se ama a Bach a través de Óistraj, se puede amar a Modigliani a través de mí”. El escritor Max Aub publicó en 1958 la biografía del pintor cubista Jusep Torres Campalans. En el libro  incluyó un capítulo donde se recogía el pensamiento de Torres, varias imágenes de su obras y fotografías donde este aparecía junto a Pablo Picasso. Algunos de los lectores del libro de Aub afirmaron conocer personalmente al pintor. Ello habría sido posible si Torres Campalans hubiera existido realmente. Max Aub había inventado el personaje y construido una biografía ficticia, en cierto modo una falsificación cuyo objetivo quizá era alertar al lector de los peligros de la credulidad o también realizar una crítica hacía el mercado de la pintura  de vanguardia. En España, ha sido duramente criticada la historia falsa del 23-F en un programa del periodista Jordi Évole. No se trata tanto de un fake como de una invención cuyo objetivo va más allá del engaño; puede interpretarse que esta historia inventada también propicia una reflexión sobre aspectos cruciales de nuestra realidad política y su lastre histórico. Para el asombrado espectador quizá suponga también un aprendizaje de la necesidad, frente a la pantalla, del espíritu crítico. Además, al final,  es la propia historia quien se caricaturiza hasta tal punto que es la encargada de desvelar el engaño. En muchas otras ocasiones, de manera más simplona,  la televisión contribuye a que el espectador confunda realidad y falsificación, verdades y solemnes mentiras. Curiosamente, el mejor “reality show” es aquél que está más y mejor editado, más guionizado; al fin, el que menos se parece a la realidad. Las televisiones recurren a su dudosa destreza para la falsificación más que a lo que conocemos por creatividad; por eso una conocida escritora española amenazó a una cadena privada con contar cómo se hizo realmente el reality en el que ella había participado. El reality se desmiente a sí mismo: es un fake. Por las tardes, los telespectadores de algunas cadenas asisten también a maratonianos e invasivos programas que se construyen, precisamente, sobre el propósito de ofrecer y propagar una permanente confusión entre la verdad y la mentira. Ese tipo de falsificaciones son también montajes, embustes normalmente muy burdos pero convenientemente remunerados.
La realidad puede ser falsificada, pero también la ficción. Actualmente se nos proporciona acceso a productos televisivos que no son ficción sino una mera reproducción de estereotipos. El estereotipo es una idea gruesa, inmóvil, conformista, que constituye la base de los prejuicios; su valor en la ficción solo estriba en la posibilidad de ser desintegrado por la información o por el talento. Algunas series actuales logran reunir los mismos estereotipos de la sociedad que cabían en teleseries de los años sesenta del siglo pasado. Esta ficción falsificada no cuestiona el estereotipo, lo perpetua; en realidad no enseña nada, porque reproduce lo que ya se sabe o se cree saber. Por la misma razón, esta ficción devaluada es incapaz de sorprender; sus personajes no son capaces de construirse fuera de los límites que severamente marca el patrón establecido, carecen de sentido, esclavos de la norma, siempre y tozudamente iguales a sí mismos. Los privilegiados lectores de El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza, recordarán al magnífico protagonista que, internado en un manicomio, azarosamente se convierte en detective. El autor consigue confrontar el prejuicio, discutirlo, ponerlo del revés, hacer de su personaje el más lúcido de la novela. Nos muestra el conflicto, el otro lado de las cosas. Pero es que Mendoza es un escritor de ficción, no un constructor de puzles que sitúa cada pieza donde tiene que estar: todos y todo en su sitio, conforme a la disposición de los más rancios estereotipos. Todo es conformidad y audiencia. Nada hay de ficción en esta composición robotizada y que nos pretende robots. Y, por lo visto, acríticos.

  • Borges, J.L.: Borges oral. Emanuel Swedenborg. Ed. Bruguera. 1980.
  • Volpi, J.: Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción. Alfaguara. 2011