lunes, junio 30, 2014

Una cosa es el tiempo que hace y otra el clima.


 Una cosa es el tiempo que hace y otra el clima.
Si está lloviendo o si le clavas a un compañero de clase la aguja del compás en el hombro una y otra vez, hasta que el babi de algodón blanco parece un papel secante, eso es el tiempo.
Pero si vives en un lugar donde llueve a menudo, o si tus sentidos fallan, se alteran y te obligan a alejarte, a sospechar y a tener miedo de las personas más allegadas, eso es el clima. Estas son las cosas que aprendimos en el colegio.
Tengo una enfermedad, un mal con forma de serpiente y ruido de serpiente. Cada vez que aprendo algo nuevo, ella lo aprende también.
A enfermedades como el VIH o el cáncer o el pie de atleta no puedes enseñarles nada. Cuando Ashley Stoner se estaba muriendo de meningitis, es posible que él supiera que se estaba muriendo, pero su meningitis no lo sabía. La meningitis no sabe nada. Mi enfermedad, sin embargo, sabe todo lo que yo sé. Era difícil de entender, pero en cuanto lo comprendí, mi enfermedad también lo comprendió.
Éstas son las cosas que aprendimos”.

Nathan Filer. La luna no está. Traducción de Catalina Martínez. Alianza Editorial, 2014. 

jueves, marzo 27, 2014

La Asociación Cultura Social incluye al Proyecto Chamberlin entre las ciberacciones de concienciación social influyentes de la Red


A través de su blog, esta asociación destaca el ciberactivismo de   organizaciones como Greenpeace, la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la Exclusión Social, Change.org, lahoradelplaneta.org y la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER).
 
“Nos interesa la incidencia social on y off line con Influencers por su alcance, pero por  también por su liderazgo ético”. Así comienza el post del blog Cultura Social, cuyo editor de contenidos es el gestor cultural y antropólogo Celso Loureiro, titulado “Incidencia y ciberactivismo de ONG con personas influyentes.”. Pero, ¿qué significa ser influyente en la Red?  Según Juan Merodio*, experto en marketing digital y redes sociales, los  influencers son alguien que por su repercusión en determinados canales, ya sean online u offline, es capaz de generar opiniones, tendencias, corrientes e influencia en los demás.
Las ONGs  -sigue diciendo el artículo de Cultura Social- están obligadas a maximizar su impacto social a favor de causas de interés general. Para que este mensaje hacia el logro de progreso social o cambio social transformador sea excelente y lo más auténtico, entendemos que debería tener ciertos atributos:
  • enriquezca y aporte a la inteligencia colectiva;
  • invite a salir de la zona de confort y nos enseñe a comprender: el Sur, los otros, otras latitudes;
  • ayuden a que ocurran cosas para el interés general;
  • sean un buen ejemplo de injerencia humanitaria;
  • mejorarán el capital personal y el capital social;
  • ayudan a romper el aislamiento e invisibilidad social;
  • para el logro de un impacto cualificado, es indispensable contar con la coherencia, consistencia, continuidad y contenidos genuinos;
  • aborda la implicación por pedagogía social, socialización de los retos y gestionando contenidos digitales con gran capacidad de impacto y conversión, gamificación y co-creación.”
A fin de visualizar diferentes mensajes y opciones de ciberactivismo o ciberacciones de ONGs, sugerimos el visionado de los siguientes vídeos, donde se muestras distintas movilizaciones de influencers para causas humanamente complejas:

Hora del Planeta 2014 Adena WWF :

 

Telemaratón Pro enfermedades raras 2014


 
 
 
 

 


 

 





 
 

 
 

viernes, marzo 21, 2014

El Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida”*, entre las cinco entidades españolas que participan en el proyecto piloto “Empleo con Apoyo y TIC”, de la Fundación Once.

En los últimos años, el  Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” ha desarrollado, en el marco de sus talleres de trabajo, la fórmula de empleo con apoyo on-line para determinados perfiles. Esta nueva forma de entender el apoyo en el empleo puede aportar considerables ventajas al trabajador en su puesto de trabajo. La transmisión de archivos, el chat, la videoconferencia, son las herramientas esenciales en que se basa este tipo de apoyo en el trabajo. Siguiendo esta innovadora línea de trabajo, desde octubre de 2012 el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” participa en el Proyecto ECATIC, que se ha desarrollado durante el año 2013 y continúa en 2014. La ejecución técnica del proyecto corre a cargo de la empresa Technosite.
 

Las TIC (Tecnologías de la Información y el Conocimiento) proporcionan nuevas formas de empleo y nuevas formas de realizar esos empleos, especialmente útiles para personas con discapacidad. También proporcionan nuevas formas de seguimiento en el empleo y nuevas posibilidades para desarrollar un efectivo apoyo en el empleo. En los últimos años, el  Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” ha desarrollado, en el marco de sus talleres de trabajo, la fórmula de empleo con apoyo on-line para determinados perfiles. Esta nueva forma de entender el apoyo en el empleo puede aportar considerables ventajas al trabajador en su puesto de trabajo. La transmisión de archivos, el chat, la videoconferencia, son las herramientas esenciales en que se basa este tipo de apoyo en el trabajo. Gracias a estas herramientas, el trabajador puede recibir apoyo tanto técnicamente –gracias a la transmisión de archivos, por ejemplo- como ser acompañado y asesorado a la hora de resolver sus dificultades en el puesto. Este apoyo on-line que se desarrolla en el CRL “Nueva Vida” pretende que la persona afronte su trabajo en las mejores condiciones de adaptación y aumente su grado de autonomía laboral de forma progresiva, hasta el punto de que ese apoyo ya no sea necesario. Este apoyo supone en sí mismo, para el profesional,  una forma de seguimiento on line de gran eficacia, pero siempre supeditada a un periódico seguimiento presencial. De igual forma, la figura del Preparador Virtual no circunscribe su relación con el trabajador a la comunicación a través de la Red. Al contrario, Preparador y trabajador  inician su colaboración de forma presencial y, también de este modo, aquel adiestra a este en el manejo de las aplicaciones que van a utilizarse durante el período de apoyo on line.  Igualmente de forma presencial, preparador y trabajador realizarán, de forma previa al apoyo propiamente dicho,  las prácticas que fueran necesarias para el adecuado manejo de las herramientas de comunicación.
Siguiendo esta innovadora línea de trabajo, desde octubre de 2012 el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” participa en el proyecto ECATIC, que se ha desarrollado durante el año 2013 y continúa en 2014. Este proyecto es una iniciativa de Fundación ONCE, responsable de su financiación; la ejecución técnica corre a cargo de la empresa Technosite, que pertenece al grupo empresarial de la Fundación ONCE (Fundosa), creado en 1989 con la misión de generar empleo para personas con discapacidad. Este proyecto ECATIC (Empleo con Apoyo y TIC) está diseñando una aplicación específica para tabletas y smartphone que tiene como objetivo ser una herramienta de apoyo en el empleo para personas con discapacidad y alcanzar así una incorporación laboral mejor y más eficiente. Después de unas sesiones informativas, el proyecto piloto se inició con la participación de cinco entidades españolas: En discapacidad intelectual, Fundación Síndrome de Down de Madrid: Proyecto Stela; en discapacidad auditiva, Asociaciones Catalanas de Padres y Personas Sordas (ACAPPS), que pertenece a la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS); en parálisis cerebral,  Asociación para el Tratamiento de Personas con Parálisis Cerebral y Patologías Afines (ASTRAPACE), de la Confederación Española de Federaciones y Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral y Afines (ASPACE); en Trastornos del espectro autista, APTACAN, que pertenece a la FESPAU (Federación Española de Autismo); y finalmente, en Trastornos Mentales Graves, el Centro de Rehabilitación Laboral “Nueva Vida” (Asociación Psiquiatría y Vida). A cada una de estas entidades se les facilitaron  dispositivos Ipad con la aplicación instalada para recoger los requerimientos de diferentes usuarios con discapacidad y llevar acabó una evaluación de la herramienta. Después de esta evaluación, las entidades devolvieron sus impresiones a la empresa Technosite, que seguirá desarrollando la aplicación a partir de ellas y otros datos adicionales aportados por las entidades participantes. Actualmente, se está realizando la elaboración de un plan de continuidad que permita la  dinamización y difusión de esta aplicación específica para el empleo con apoyo.
 
 
@matiasduvalier
 

 

martes, marzo 04, 2014

La ficción falsificada


 
El teólogo del siglo XVII Emanuel Swedenborg* creía que el mundo de los muertos era igual al mundo de los vivos, pero más vívido, con más formas y colores; también ese mundo venidero tendría más luz. Al parecer, la realidad del mundo en que vivimos  se nos presenta en penumbra, sombría, y nos ofrece un breve y estrecho pasillo por el que caminamos a ciegas, alargando ambos brazos hacia adelante para palpar los obstáculos y no tropezar. No somos meros receptores de lo que llamamos realidad, sino que nuestro cerebro reconstruye a duras penas los estímulos externos y nos ofrece alguna noticia de lo que hay y ocurre afuera. En cierto sentido, nuestro cerebro crea la realidad.
Para caminar por este mundo turbio, desde el comienzo de los tiempos el hombre se ha provisto de una herramienta que ha contribuido a su supervivencia y evolución*: la ficción, en muy diversos usos.  El hombre crea la ficción de forma parecida a como crea la realidad, y aquella penetra de tal forma en esta que ambas conviven, se mezclan,  y son materiales esenciales de los que estamos hechos.  Todas las culturas humanas que son o han sido, han dispuesto de utensilios para sobrellevar la vida y han dispuesto, entre ellos, de historias contadas, de historias de ficción; y es que la ficción es un medio que el hombre utiliza para comprender el mundo, para explicarse lo que ve y lo que le rodea; también para explicarse lo que sucede y poder siquiera concebir el enigmático discurrir del tiempo, que es, aún más que el espacio, el lugar donde vivimos.
Nuestro interés por la ficción comienza cuando somos niños y permanece durante toda la vida. Conciliamos mejor el sueño mecidos por el rumor de una historia que alguien nos cuenta. Pero no nos basta con el relato de una sucesión caprichosa de acontecimientos: una buena historia de ficción guarda una relación armónica con lo posible. La ficción, para erigirse como tal, tiene una deuda con la realidad. No todo lo que se nos viene a la cabeza es ficción. La historia contada es otro camino que se despliega con sus eslabones vinculados, entrelazados, donde unos nos llevan a los otros, donde el anterior sugiere al que le sigue. Esa sugerencia, sin embargo, no anticipa la acción, sino que puede proponer lo inesperado; la sorpresa será también una estimulante consecuencia dentro del hilo de la historia contada. La historia contada no solo es oral o textual; hay una historia de ficción que jugamos a descubrir en cada rostro, en cada imagen, en cada escena cotidiana. Vemos a un hombre correr y deseamos saber por qué corre; aventuramos posibilidades, interpretamos a partir de modelos y representaciones que guardamos en nuestra memoria, elaboramos hipótesis, anticipamos lo que está por venir. Gracias al lenguaje somos viajeros en el tiempo; el tiempo verbal, el futuro, el condicional, supone un paseo, una visita a lo que nos espera o podría esperarnos. La ficción es también un viaje y una indagación que nos induce a la suspensión de la incredulidad, una suerte de entrega voluntaria a la fascinación. Gracias a la ficción sabemos y adquirimos un aprendizaje esencial: la experiencia de ser otros y habitar y ver desde el lugar y el tiempo de los otros; así pudimos ser pirata en la mar, amante bilingüe, Ignatius J. Reilly, Jean Valjean.
Nuestro ya complicado acceso a lo que llamamos realidad se ve aún más comprometido por la falsificación, que es una práctica hoy muy extendida por los medios de comunicación pero que ha existido siempre. En el siglo XXI  la televisión y la red nos ofrecen una realidad falsificada. Su falsedad estriba en que no se nos advierte del engaño cuando consumimos determinados productos. Podemos tomar por reales imágenes virales que no son sino falsificaciones realizadas con programas de retoque. Son los llamados fakes, falsificaciones. Se acabó el tiempo de estar seguros de lo que vemos. La falsificación puede no ser solo un engaño más o menos zafio; también desde ella se puede crear y propiciar la reflexión y la crítica. A lo largo de la historia, la falsificación ha propiciado un debate en profundidad sobre el acto creativo, el arte y la autoría artística. Elmyr de Hory, famoso falsificador de la pintura, se defendía de las acusaciones: “Soy víctima de las costumbres y las leyes del mundo de la pintura. ¿El verdadero escándalo no es acaso el propio mercado? Al igual que se ama a Bach a través de Óistraj, se puede amar a Modigliani a través de mí”. El escritor Max Aub publicó en 1958 la biografía del pintor cubista Jusep Torres Campalans. En el libro  incluyó un capítulo donde se recogía el pensamiento de Torres, varias imágenes de su obras y fotografías donde este aparecía junto a Pablo Picasso. Algunos de los lectores del libro de Aub afirmaron conocer personalmente al pintor. Ello habría sido posible si Torres Campalans hubiera existido realmente. Max Aub había inventado el personaje y construido una biografía ficticia, en cierto modo una falsificación cuyo objetivo quizá era alertar al lector de los peligros de la credulidad o también realizar una crítica hacía el mercado de la pintura  de vanguardia. En España, ha sido duramente criticada la historia falsa del 23-F en un programa del periodista Jordi Évole. No se trata tanto de un fake como de una invención cuyo objetivo va más allá del engaño; puede interpretarse que esta historia inventada también propicia una reflexión sobre aspectos cruciales de nuestra realidad política y su lastre histórico. Para el asombrado espectador quizá suponga también un aprendizaje de la necesidad, frente a la pantalla, del espíritu crítico. Además, al final,  es la propia historia quien se caricaturiza hasta tal punto que es la encargada de desvelar el engaño. En muchas otras ocasiones, de manera más simplona,  la televisión contribuye a que el espectador confunda realidad y falsificación, verdades y solemnes mentiras. Curiosamente, el mejor “reality show” es aquél que está más y mejor editado, más guionizado; al fin, el que menos se parece a la realidad. Las televisiones recurren a su dudosa destreza para la falsificación más que a lo que conocemos por creatividad; por eso una conocida escritora española amenazó a una cadena privada con contar cómo se hizo realmente el reality en el que ella había participado. El reality se desmiente a sí mismo: es un fake. Por las tardes, los telespectadores de algunas cadenas asisten también a maratonianos e invasivos programas que se construyen, precisamente, sobre el propósito de ofrecer y propagar una permanente confusión entre la verdad y la mentira. Ese tipo de falsificaciones son también montajes, embustes normalmente muy burdos pero convenientemente remunerados.
La realidad puede ser falsificada, pero también la ficción. Actualmente se nos proporciona acceso a productos televisivos que no son ficción sino una mera reproducción de estereotipos. El estereotipo es una idea gruesa, inmóvil, conformista, que constituye la base de los prejuicios; su valor en la ficción solo estriba en la posibilidad de ser desintegrado por la información o por el talento. Algunas series actuales logran reunir los mismos estereotipos de la sociedad que cabían en teleseries de los años sesenta del siglo pasado. Esta ficción falsificada no cuestiona el estereotipo, lo perpetua; en realidad no enseña nada, porque reproduce lo que ya se sabe o se cree saber. Por la misma razón, esta ficción devaluada es incapaz de sorprender; sus personajes no son capaces de construirse fuera de los límites que severamente marca el patrón establecido, carecen de sentido, esclavos de la norma, siempre y tozudamente iguales a sí mismos. Los privilegiados lectores de El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza, recordarán al magnífico protagonista que, internado en un manicomio, azarosamente se convierte en detective. El autor consigue confrontar el prejuicio, discutirlo, ponerlo del revés, hacer de su personaje el más lúcido de la novela. Nos muestra el conflicto, el otro lado de las cosas. Pero es que Mendoza es un escritor de ficción, no un constructor de puzles que sitúa cada pieza donde tiene que estar: todos y todo en su sitio, conforme a la disposición de los más rancios estereotipos. Todo es conformidad y audiencia. Nada hay de ficción en esta composición robotizada y que nos pretende robots. Y, por lo visto, acríticos.

  • Borges, J.L.: Borges oral. Emanuel Swedenborg. Ed. Bruguera. 1980.
  • Volpi, J.: Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción. Alfaguara. 2011
 

martes, diciembre 10, 2013

El mundo en fotografía


"¿Deseáis descubrir el mundo? La industria del turismo se hace cargo de vosotros y os permite verificar que se parece a las fotografías de los folletos publicitarios.

¿Acaso es la belleza lo que os tienta? Utilizad cremas y píldoras, recurrid a los masajes, a la cirugía estética, id a la cura de talasoterapia, envolvedlo todo en una indumentaria atrayente, tal es el precio de la belleza. Elevado, eso ni que decir tiene.

Si os gustan las bellas historias, no os toméis la molestia de leer: mirad la televisión, id al cine; si la gastronomía os tienta, no aprendáis cocina: pagaros buenos restaurantes.

Si queréis emociones fuertes, daros una vuelta por EuroDisney; si os fascinan las cuestiones metafísicas, acudid a consultar a un mago y si, pese a todas estas diversiones, os hundís en la depresión, tomaros un Prozac o un Lexomil.

Pero sobre todo no emprendáis nada por vosotros mismos, no vayáis a esforzaros, a desgastaros, a fatigaros, a someteros a una disciplina que os obligue. Pagad, eso es lo único que tenéis que hacer".

François de Closets. Le bonnheur d´apprendre (1966)

viernes, noviembre 22, 2013

La curiosidad por ser otros


"Todos somos víctimas, sí. Unos más que otros. No hay que victimizarse. La exclusión mayor es la exclusión del conocimiento. En general, se oye quejarse más a personas que tienen poco derecho a quejarse que a  quienes de verdad si lo tienen. El que de verdad necesita quejarse no tiene ni fuerzas para hacerlo. Ni tiempo. Cuando veo a alguien que se victimiza, me digo: “éste no tiene que estar muy mal”. Hay víctimas, hay sufrimiento y hay dolor, y pobreza y miseria. Hay ignorancia en el mundo.  Pero los que estamos aquí no tenemos derecho a victimizarnos (…).

Es importante la curiosidad por aprender.  No sólo la curiosidad de si las cosas podría  ser de esta u otra manera, sino la curiosidad por si podemos ser otros. Y ser un poco valientes. Valientes, con decisión. Vivimos en una sociedad donde el miedo es el valor burgués por excelencia. Vivimos en una sociedad de timoratos, de tibios, de temerosos. Nuestra sociedad está pidiendo valentía y riesgo en la vida. (…)

Atrévete. Kant decía “atrévete a pensar”. Atrévete a tomar tu vida en tus propias manos, con decisión. Así que yo la ética la entiendo como la generación de entornos de libertad, de justicia; “Éticos” para luchar contra el gran enemigo de la ética y el gran enemigo del ejercicio profesional, que es el alma bella.  Aquello que dice Hegel:   “el alma bella tiene una idea tan excelsa del bien que ningún acto le parece que está a la altura del bien”. Así que no hace el bien. “Tiene una idea tan excelsa de la justicia, que le parece que ningún acto está a la altura de la justicia". Entonces no hace nada. Y entonces, dice Hegel: “…el alma bella entonces se deshace en una nostálgica tuberculosis”. Ahora, queda muy elegante esta tuberculosis. Pero a veces tenemos que decidir a pesar de que sabemos que lo que hacemos no resuelve el mundo, pero produce una turbulencia, un movimiento; moviliza, activa en una dirección que encontramos adecuada".

Ángel Gabilondo. X Congreso Nacional de Bioética (Pamplona, 2011) http://youtu.be/nPn0RYV2y8k

martes, octubre 08, 2013

Los hombres pensaban que la tierra era plana


“En los albores de la democracia, cuando la UCD tenía el Gobierno y el PSOE consiguió sus primeras parcelas de poder en la preautonomía andaluza, en los ayuntamientos y en las diputaciones, los progres de bata blanca, imbuidos por no sé qué teorías, tomaron como caballo de batalla la reforma psiquiátrica. (…) En aquella lamentable y demagógica reforma psiquiátrica que nos ha llevado a este (des)orden de cosas, se hizo famoso un lema político progre para cerrar los manicomios: «Salta la tapia». Con total inconsciencia, esta Sanidad pública que dilapida tanto dinero en asuntos «vistosos» no se preocupó de humanizar y poner al día los viejos manicomios. Su único interés era que los dementes «saltaran la tapia», sin preocuparse de dónde iban a saltar. Ya han saltado la tapia, los pobres. Pero no les dan posada de asistencia continuada. Unos días en la Unidad de Agudos y después, a su casa. Allí sus padres, sus hermanos, tienen asegurado un calvario, un infierno en vida. Ea, estaréis contentos, progres de mierda defensores de la reforma psiquiátrica. Ya saltaron la tapia.”
El recuadro, “Y los locos saltaron la tapia”. Antonio Burgos. Abc, 1998.

“Podemos decir: “Los hombres pensaban que la tierra era plana”. Nos referimos, sin lugar a dudas, a una creencia de nuestros antepasados. Una creencia se refiere a algo que la trasciende y que al mismo tiempo certifica su valor (…) No es necesario insistir en la importancia de la creencia. Abarca todas las cuestiones acerca de las cuales no disponemos de un conocimiento seguro, pero en las que confiamos lo suficiente como para actuar de acuerdo con ellas,  y también cuestiones acerca que ahora aceptamos como indudablemente verdaderas, como conocimiento, pero que pueden ser cuestionadas en el futuro, de la misma manera que ocurrió con lo que en el pasado se tenía por conocimiento y hoy ha quedado relegado al limbo de la mera opinión o del error.
Concebido como idéntico a la creencia, no hay nada en el pensamiento que pueda revelar si la creencia está bien fundada o no. Un hombre puede decir: “Creo que el mundo es esférico”. Y cuando se le discute la idea puede no ser capaz de dar buena prueba de por qué piensa tal cosa. Se trata de una idea que ha heredado de otros y que acepta porque es una idea común, pero no porque haya examinado la cuestión, no porque su propia mente haya tomado alguna parte activa en el logro y la plasmación de la creencia.
Tales “pensamientos” se dan inconscientemente. Son simplemente acogidos, no se sabe cómo. De oscuras fuentes y por canales desconocidos se insinúan en la mente y, de manera inconsciente, se convierten en parte de nuestra estructura mental. De ellos son responsables la tradición, la instrucción y la imitación, todas las cuales dependen de alguna manera de la autoridad, o bien redundan en nuestro beneficio personal o van acompañadas de una intensa pasión. Esos pensamientos son prejuicios: es decir, ideas preconcebidas, no conclusiones a las que haya llegado como resultado de la actividad mental personal, como la observación, el recuerdo y el examen de la evidencia. Aun cuando sean correctos, su corrección es puramente casual, al menos en lo que concierne a la persona que los sostiene.
Frente a esto, como alternativa, tenemos el pensamiento “reflexivo”.  

Dewey, J. (2007). Cómo pensamos: la relación entre pensamiento reflexivo y proceso educativo. [capítulos 1 y 3]. Barcelona: Paidós, p. 21-32, 47-62