viernes, abril 01, 2011

Historias de cambio


“Otra parte de la terapia, igualmente importante, consistía en entender el mundo y mi rol en el mismo. Porque uno se echa a perder un poco al vivir largo tiempo en una institución y al ser una parte de los sistemas de tratamiento.
Si yo estaba internada, triste, deseaba contacto y estaba sentada en un rincón de la sala, por lo general venía alguien del personal, me preguntaba qué me pasaba y si podía hacer algo por mí. Si estaba en el curso para adultos y en el descanso me sentía un poco triste y sola, allí sentada frente a una mesa, no venía nadie hacia mí. Esto, por supuesto, no significaba que yo no les gustase, o que no quisieran que me sintiese bien, sino algo tan sencillo como que en el mundo “normal”, esto de sentarse solo por completo, aparte de los demás, por lo general es una clara señal de que uno quiere estar en paz. Una clara señal que yo no conocía, pero que podía aprender, tal y como hacemos todos cuando atravesamos situaciones así y exploramos interpretaciones alternativas.
El paso siguiente, que fue mucho más atemorizador, era que yo probase soluciones alternativas en la práctica, como sentarme en la misma mesa que otros en los descansos, conversar un poco sobre la materia, el colegio o el tiempo, y ver si funcionaba en cuanto a que los otros me aceptasen. Al principio fue tétrico para mí, pero poco a poco fue siendo más sencillo, porque en realidad funcionó. Y así fuimos controlando un montón de situaciones. Era mucho trabajo, pero funcionaba.
Y una de las razones de que funcionara era que la terapia era un proceso paralelo a la vida: ahora tenía una vida, algo por lo que esforzarme, estaba motivada y tenía gente a mi lado con quien trabajar esta vida. Estaba lista para avanzar.”

Arnhild Lauveng El país de los bosques de hierro.
Mi regreso de la esquizofrenia.
(Ed. Puente al Norte)http://crlventas.blogspot.com/2011/04/historias-de-cambio.html

"El adiestramiento en habilidades sociales del TALLER REHABILITADOR está implícito en la actividad laboral y en las relaciones que naturalmente se establecen entre los trabajadores. Existe un adiestramiento gradual en el modo de producirse junto a compañeros y jefes, así como una instrucción específica de las normas implícitas, no escritas, que estructuran y caracterizan las relaciones sociales en cualquier ámbito social y laboral. Igual que las normas explícitas, escritas, las normas implícitas participan en la construcción de las situaciones. Si las normas explícitas aparecen reguladas (contratos, convenios, leyes) con el fin de propiciar la convivencia laboral normalizada, las normas implícitas se construyen y sustentan en el acervo cultural de las distintas sociedades, y aparecen representadas en la conducta de cada uno de los miembros de esas sociedades. Con frecuencia al margen de la construcción social de las relaciones interpersonales, las personas con TMG necesitan de una especial instrucción de este tipo de regulación implícita de las relaciones laborales. Y para ello, en la secuencia de integración elegir-entrenar-colocar en la que enmarcamos nuestro modelo de rehabilitación, los TALLERES REHABILITADORES ofrecen un privilegiado abanico natural de situaciones reales donde el usuario puede aprender esa construcción implícita presente en las situaciones laborales dadas. Este aprendizaje de las también llamadas normas informales o implícitas, que caracterizan y determinan la interacción, es aun de mayor importancia que la capacitación técnica para el desempeño de una tarea concreta. Con frecuencia podemos encontrar trabajadores que, capacitados técnicamente en un área laboral determinada, carecen sin embargo de un repertorio conductual habilidoso en el desarrollo de las normas implícitas que construyen las habilidades sociales en el mundo del trabajo; y esa carencia las convierte en personas difícilmente empleables. Este adiestramiento normativo en las situaciones concretas posee, además, un importante valor desestigmatizador. La ruptura de una norma explícita, escrita, comporta la aplicación de sanciones cuyo conocimiento general se presupone. En general, no son las personas implicadas en la situación las que aplican estas sanciones, sino un organismo competente. De esta forma, el carácter organizado y pautado de la sanción a la vulneración de una norma explícita convierte su trasgresión en un componente controlado por la estructura social. Aunque indeseable, la trasgresión de la norma explícita forma parte del juego social y es, por lo tanto, reconocible. Sin embargo, la vulneración de una norma implícita comporta sanciones de naturaleza estigmatizante. Las sanciones informales son aplicadas directamente por los participantes de la situación; y ante una vulneración de una norma implícita que construye y forma parte de la situación y normatividad informal del grupo, la sanción viene expresada en forma de exclusión del infractor informal, que será considerado como diferente, desviado, objeto de estigma y prejuicio. Un adiestramiento formal que tenga en cuenta la observación de normas implícitas presentes en la interacción social-laboral, aumentará el grado de empleabilidad del sujeto rehabilitando, posibilitará la generalización del cumplimiento de estas normas en otros contextos de actuación, y contribuirá a paliar o evitar que el trabajador sea objeto de la aplicación del estigma."

José Augusto Colis, Virignia Galilea, Paloma Carreras, Eugenia Cornide, Carina Fernández, Carlos Molinero.
El período de Evaluación en Rehabilitación Laboral  de Personas con Trastorno Mental Grave y Crónico.
Evaluación en Rehabilitación Psicosocial.
Publicación Oficial de la federación Española de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial (FEARP)

Ref.

-Goffman, E. (1959).La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires. Amorrortu.
-Colis, J.: (2001) Los Talleres rehabilitadores dentro del modelo de los Centros de Rehabilitación Laboral. Boletín de la Asociación Madrileña de Rehabilitación Psicosocial, 2001. 13:5-9